La verdad que es poco gratificante, sabe a nada, es doloroso y a veces no tiene sentido, pero el progreso del día a día, la constancia, admitir tus errores y enmendarlos, es decir, AVANZAR, hacen que sea un peldaño para estar preparado en las paredes de piedra que se abren en la naturaleza.
Entrenar en el bulder como manteniento y como afición, si te gusta la escalada, genera pensamientos acerca de tus capaciadades y de tu progresión en este deporte pero personalmente me vale como propósito para mejorar a niveles propios e internos.
Al principio, ves el panel lleno de formas de colores que no parecen tener un sentido, y gente colgada de las manos y los pies, con posiciones articuladas imposibles, musculaturas al máximo para subir a coger una presa que no debería estar allí...un cúmulo de nuevas emociones a las que quieres llegar porque el reto está frente a ti.
Durante el entrenamiento notas que los tendones y los músculos en sobre manera se estiran y empiezan a coger firmeza y fuerza. Así, poco a poco, el progreso, el pensamiento de la siguiente acción de tu cuerpo, visualizar el movimiento, hacen que sea mejor tus entrenamientos y seas sobre todo más positivo. Parece que todo pasa mejor al final del entreno y te ves más fuerte para los siguientes días. El gusanillo pica, tienes las herramientas necesarias y la visualización de tu próximo entreno.
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